CRISTINA KIRCHNER PIERDE PODER Y SE PROFUNDIZA LA INTERNA EN EL SENADO.
La gravitación de Cristina Fernández de Kirchner dentro del Senado atraviesa un momento de marcado debilitamiento. Según detalla la nota, la ex vicepresidenta ya no logra ordenar al peronismo como en etapas anteriores y la interna dentro del bloque se volvió más visible y conflictiva.
El escenario actual muestra un oficialismo fragmentado, con senadores que comienzan a tomar distancia del liderazgo histórico de Cristina Kirchner y priorizan estrategias propias, muchas veces ligadas a intereses provinciales o a la necesidad de preservar poder territorial. La pérdida de cohesión se refleja en votaciones, posicionamientos públicos y dificultades para fijar una agenda común.
El retroceso de la influencia de Cristina no responde a un único factor, sino a una acumulación de derrotas políticas, desgaste de liderazgo y cambios en el contexto institucional. La ex vicepresidenta ya no concentra la capacidad de disciplinar al bloque ni de imponer decisiones sin resistencia interna.
En paralelo, gobernadores y referentes del peronismo comienzan a ganar margen de autonomía en el Senado, marcando diferencias y cuestionando, de manera explícita o implícita, el rol central que Cristina Kirchner supo ocupar durante años. Esa dinámica profundiza la interna y debilita la capacidad de acción coordinada del espacio.
Esta fragmentación complica al peronismo como fuerza opositora, ya que expone tensiones no resueltas sobre conducción, estrategia y proyecto político. El debate sobre el futuro del espacio se traslada al Senado, donde la falta de liderazgo unificado se vuelve cada vez más evidente.
En síntesis, la pérdida de poder de Cristina Kirchner en la Cámara alta no es solo un fenómeno personal, sino el reflejo de una crisis más amplia dentro del peronismo, que enfrenta el desafío de redefinir su conducción y su rol en un escenario político que ya no gira en torno a su figura.
