LA INDIGNACIÓN SELECTIVA.
UNA REALIDAD DOCUMENTADA QUE NO “CUADRA” CON EL RELATO IDEOLÓGICO
La situación de derechos humanos en Venezuela ha sido ampliamente documentada por múltiples organizaciones internacionales. Informes de la ONU y de grupos de derechos humanos señalan detenciones arbitrarias, persecución de opositores, torturas y restricción de libertades básicas.
Organizaciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han destacado violaciones sistemáticas relacionadas con las elecciones y la restricción de la participación política, exacerbando un ambiente donde la protesta pacífica se reprime y la oposición enfrenta obstáculos estructurales.
Ese conjunto de hechos choca con la narrativa de algunos sectores de izquierda, que en ocasiones priorizan un discurso de defensa frente a “injerencias externas” o enfatizan la soberanía estatal por sobre las denuncias de víctimas individuales. Esto no significa necesariamente negación de la realidad, pero sí una indignación selectiva: se enfatiza la crítica a derechos humanos cuando el adversario político es el “otro”, y se relativiza cuando el actor es un aliado ideológico.
¿POR QUÉ OCURRE ESTA SELECCIÓN DE INDIGNACIÓN?
Este fenómeno puede analizarse desde varias dimensiones:
1. Sesgo de confirmación ideológica
Las personas —y los grupos políticos— tienden a prestar atención y dar importancia a la información que confirma sus creencias previas, ignorando o minimizando hechos contrarios. Si una narrativa construye una causa simbólica (por ejemplo, la lucha contra la hegemonía imperialista), los datos que contradicen ese marco pueden ser vistos como “distraídos” o como desvíos del objetivo principal.
2. Tribalismo político y moral selectiva
Desde la psicología social se describe un patrón donde los grupos adoptan moral tribal: defienden normas de justicia cuando aplican a su propio grupo o causa, pero no cuando involucran aliados. Es una forma de cohesión interna basada en la defensa del grupo. Esto puede aparecer como una doble vara moral, con menos atención a violaciones graves si esas ocurren dentro de un esquema ideológico propio.
3. Narrativas de victimización y “antiimperialismo”
Algunos discursos de izquierda históricamente han enfatizado la crítica a potencias externas (como Estados Unidos o la OTAN) y a políticas neoliberales. Cuando las violaciones de derechos humanos ocurren en países que se autodenominan “antiimperialistas”, ciertas narrativas internas pueden priorizar la condena de la intervención externa sobre la condena de la represión interna.
¿HAY UN FENÓMENO PSICOLÓGICO SIMILAR?
Un concepto cercano es el de disonancia cognitiva. Este efecto ocurre cuando una persona mantiene dos ideas contradictorias al mismo tiempo y tiende a minimizar, ignorar o reinterpretar información que genera conflicto emocional o intelectual con su visión del mundo. En contextos colectivos —como movimientos políticos—, esto puede traducirse en una defensa automática de aliados incluso ante evidencia contraria.
Otra dimensión tiene que ver con lo que algunos llamados tribalismos morales describen: adherencias grupales tan fuertes que la evaluación de la evidencia se hace en función del alineamiento del actor con el propio grupo, no de la gravedad de los hechos.
EL COSTO DE LA INDIGNACIÓN SELECTIVA
Cuando un sector político privilegia la narrativa retórica por sobre la claridad fáctica:
- Se diluye la credibilidad moral frente a la opinión pública.
- Se pierde autoridad para criticar auténticas violaciones de derechos cuando ocurren en contextos neutrales.
- Se socava el principio universal de derechos humanos, que por definición debe aplicarse sin importar ideologías.
HACIA UNA ÉTICA CONSISTENTE DE LOS DERECHOS HUMANOS
Los organismos internacionales han intentado documentar de manera rigurosa, imparcial y técnica las violaciones en Venezuela, con informes respaldados por múltiples fuentes y procedimientos de investigación serios.
Reconocer esos hechos no significa renunciar a principios de soberanía o crítica al intervencionismo externo: significa situar la defensa de los derechos humanos sobre cualquier alineamiento político, tal como sostienen los tratados internacionales y las doctrinas que fundamentan ese sistema normativo.
