FUERTE OPERATIVO EN CAMPANA POR LA LLEGADA E INDAGATORIA DE UN SICARIO EXTRADITAD.
El ciudadano uruguayo Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar, de 32 años, arribó al país tras un proceso de extradición concretado desde Brasil y fue llevado al Juzgado Federal de Campana, a cargo del magistrado Adrián González Charvay, para ser indagado por homicidios cometidos en 2024. Se trata de dos hechos de extrema violencia: uno ocurrido en el barrio porteño de Recoleta y otro en Presidente Derqui, partido de Pilar, donde fuentes de la investigación lo señalan como autor material bajo modalidad de sicariato.
El despliegue de fuerzas incluyó cortes de tránsito en la calle San Martín, frente al edificio judicial, así como custodia de grupos especiales de la PFA y del Servicio Penitenciario Federal, en un operativo orientado tanto a mantener el orden como a prevenir eventuales intentos de ataque o rescate vinculados al entorno criminal que se investiga en el expediente.
Durante la audiencia, Caraballo Escobar fue informado de los hechos que se le imputan, se le exhibieron las pruebas reunidas y se le notificó de sus derechos constitucionales. El imputado optó por no declarar y se mantuvo controlado y en silencio, según fuentes judiciales. El juez tiene ahora un plazo de diez días hábiles para resolver sobre su situación procesal y definir la prisión preventiva o eventuales medidas cautelares.
La causa, que tiene conexión con otros posibles ilícitos —como infracciones a la Ley de Drogas y tenencia ilegal de armas—, también reconstruye cómo Caraballo Escobar había escapado en 2022 de una cárcel en Montevideo, ocultándose dentro de un contenedor de residuos para eludir la custodia. Tras permanecer prófugo y cruzar a Argentina con identidad falsa, su búsqueda culminó con una orden de captura internacional que derivó en su detención en Florianópolis, Brasil, en mayo de 2025. Un operativo que incluyó el secuestro de droga, dinero y vehículos.
La extradición y el proceso en Campana sitúan a la justicia federal local en el centro de una investigación que, además de crímenes de sangre, apunta a redes criminales transnacionales con ramificaciones que exceden la órbita estrictamente local.
