LA BAJA DEL RIESGO PAÍS ABRE LA PUERTA A FINANCIAMIENTO EXTERNO A TASAS DE UN DÍGITO

CAPUTO_MILEI

La mejora en los indicadores de riesgo se apoya en un cambio de expectativas de los inversores, vinculado al ajuste fiscal, la desaceleración inflacionaria y una señal más clara de orden macroeconómico. La reducción del costo de endeudamiento no solo impacta en la estrategia financiera del Estado, sino también en el sector privado, que comienza a ver un horizonte menos restrictivo para acceder al crédito externo.

Según estimaciones del mercado, el actual nivel del riesgo país coloca a la Argentina en una zona donde las tasas de interés podrían ubicarse por debajo del 10% anual, siempre que se consolide la estabilidad y no se altere el rumbo económico. Esto marcaría una diferencia sustancial frente a los años recientes, en los que el financiamiento estaba virtualmente cerrado o reservado a costos prohibitivos.

El dato no es menor: acceder a crédito a tasas razonables permitiría refinanciar vencimientos, aliviar presiones fiscales y reducir la dependencia de mecanismos extraordinarios. Al mismo tiempo, expone un contraste claro con el esquema heredado, donde el aislamiento financiero fue una consecuencia directa del déficit crónico, la emisión descontrolada y la pérdida de credibilidad.

No obstante, en el propio mercado advierten que el escenario sigue siendo frágil. La sostenibilidad de esta mejora dependerá de que el ajuste no se diluya, de que las reformas avancen y de que no reaparezcan señales de discrecionalidad o retroceso institucional. El financiamiento barato no es un punto de llegada, sino una consecuencia de reglas claras y previsibilidad sostenida en el tiempo