EL GOBIERNO DESCARTA UNA MEDIDA ANTIDUMPING Y RECHAZA EL PEDIDO DE TECHINT POR LOS CAÑOS.
La discusión gira en torno a la importación de caños de acero, insumo clave para obras de infraestructura energética y de transporte. Techint había reclamado una medida antidumping para frenar el ingreso de productos extranjeros a menor precio, argumentando competencia desleal.
Sin embargo, la postura oficial fue tajante: no se tomará ninguna decisión que implique pagar más caros los caños, especialmente en un escenario de ajuste fiscal, revisión del gasto público y necesidad de reducir costos estructurales.
La negativa también marca un cambio de lógica respecto de políticas históricas donde el Estado solía cerrar el mercado o intervenir precios para proteger a grandes jugadores industriales, incluso a costa de encarecer obras financiadas por los contribuyentes.
En el Gobierno consideran que avanzar con una medida de este tipo impactaría de lleno en el precio final de proyectos estratégicos y terminaría trasladándose al conjunto de la economía. La señal es clara: menos privilegios sectoriales y mayor exposición a la competencia internacional.
El trasfondo del debate no es menor. Durante años, distintos grupos empresariales encontraron en el Estado un aliado para sostener rentabilidades mediante regulaciones, aranceles o barreras comerciales. La decisión actual busca desarmar ese esquema y limitar el uso político de herramientas que, en los hechos, terminan funcionando como subsidios encubiertos.
La tensión entre industria nacional y apertura comercial vuelve a quedar expuesta, pero con una diferencia: esta vez el Gobierno eligió no intervenir.
