PARO GENERAL DE LA CGT: IMPACTO DISPAR Y TENSIÓN POLÍTICA POR LA REFORMA LABORAL.

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La convocatoria fue realizada por la Confederación General del Trabajo en rechazo a la reforma laboral que el Ejecutivo impulsa como parte de su programa de desregulación y modernización económica. Desde la central obrera sostienen que la iniciativa implica una pérdida de derechos y una flexibilización que perjudicaría a los trabajadores.

Durante la jornada se registraron interrupciones en el transporte público, afectando trenes y colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, lo que condicionó el funcionamiento normal de escuelas, oficinas públicas y parte del comercio. Sin embargo, en distintos rubros del sector privado la actividad fue dispar, con empresas que mantuvieron operaciones con esquemas reducidos.

La medida se inscribe en una pulseada más amplia entre el Gobierno y el sindicalismo, que ya había advertido sobre la posibilidad de profundizar el plan de lucha si la reforma avanza en el Congreso sin modificaciones sustanciales. Desde el oficialismo, en tanto, remarcan que los cambios buscan reducir la litigiosidad laboral, fomentar el empleo formal y generar condiciones más previsibles para la inversión.

El trasfondo es político. La discusión no sólo gira en torno a artículos técnicos, sino a un modelo de relaciones laborales que en la Argentina arrastra décadas de tensiones, con fuerte presencia sindical en la estructura del Estado y en la negociación colectiva. En ese marco, la medida de fuerza también funciona como mensaje hacia el Congreso y hacia los gobernadores, en momentos donde cada voto cuenta.

El desarrollo del paro deja un escenario abierto: por un lado, la capacidad de movilización de la CGT; por otro, el desafío del Gobierno de sostener su hoja de ruta reformista sin profundizar el conflicto social. La definición final dependerá de la negociación política en los próximos días y del margen que exista para introducir cambios sin desnaturalizar el objetivo central de la reforma.