LA LIBERTAD AVANZA RECONFIGURA EL SENADO Y DEJA AL KIRCHNERISMO SIN LUGAR EN LAS AUTORIDADES.
La reciente jornada parlamentaria en el Senado de la Nación marcó un punto de inflexión en la correlación de fuerzas entre el oficialismo, liderado por La Libertad Avanza (LLA), y el peronismo agrupado en torno al kirchnerismo y sectores aliados. El bloque libertario, con apoyo formal e informal de fuerzas como el PRO y la Unión Cívica Radical, logró imponerse en la distribución de autoridades que se discute en la sesión preparatoria de la Cámara alta, un paso clave antes del recambio legislativo de marzo.
El reordenamiento político se aceleró con la fractura del interbloque peronista: tres senadores —Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mariela Mendoza (Tucumán) y Guillermo Andrada (Catamarca)— confirmaron su salida del bloque mayoritario y constituyeron una nueva bancada, debilitando la masa crítica del PJ en la Cámara. Con esta pérdida, el peronismo se quedó con apenas 25 senadores, su representación más baja desde el retorno de la democracia en 1983, y LLA, junto a sus aliados, quedó cerca de alcanzar los dos tercios de los votos.
Ese desplome interno del peronismo coincidió con la estrategia parlamentaria de LLA y sus aliados de ocupar espacios clave en comisiones y cargos institucionales. En la práctica, el bloque oficialista logró la designación de representantes en áreas estratégicas y visibilizó la falta de candidaturas del sector kirchnerista para puestos decisivos, lo que facilitó la consolidación del nuevo esquema de autoridades dentro del Senado.
Desde la oposición peronista y kirchnerista se interpretó el escenario como una pérdida de centralidad política y parlamentaria: sectores internos del PJ cuestionaron duramente la estrategia de aislamiento y la falta de unidad, que derivaron en menor poder de negociación y visibilidad dentro del Congreso. Estos desencuentros se dan, además, en medio del intenso debate por el paquete de reformas impulsadas por el Ejecutivo, incluida la reforma laboral y otras iniciativas del Gobierno.
En consecuencia, el nuevo tablero en el Senado no sólo refleja una pérdida cuantitativa de bancas para el kirchnerismo, sino una reducción significativa de su capacidad de influir en la definición de la agenda y de distribuir espacios de poder dentro de la Cámara alta, al tiempo que La Libertad Avanza fortalece su posición mayoritaria con vistas a sancionar las prioridades de la gestión en el corto plazo.
