OFICIAL: SE CAYÓ LA FINALISSIMA ENTRE ARGENTINA Y ESPAÑA.
La UEFA confirmó este 15 de marzo que la Finalissima entre Argentina, campeona de la Copa América 2024, y España, ganadora de la Eurocopa 2024, no se disputará en 2026. El partido estaba previsto para el 27 de marzo en el estadio Lusail de Doha, pero la situación política en la región obligó a descartar esa sede y abrió una negociación contrarreloj que terminó sin acuerdo.
Según el comunicado difundido por la entidad europea, se analizaron distintas alternativas para sostener el encuentro antes del Mundial 2026. La primera fue jugar en el estadio Santiago Bernabéu en la fecha original; la segunda, organizar una serie de ida y vuelta con un partido en Madrid y otro en Buenos Aires durante una futura ventana internacional; la tercera, encontrar una sede neutral en Europa para el 27 o el 30 de marzo. UEFA aseguró que todas esas variantes resultaron inaceptables para la AFA.
El punto más sensible del conflicto quedó expuesto cuando la conducción argentina insistió con condiciones propias en medio de un calendario cada vez más cerrado. UEFA indicó además que la AFA propuso jugar después del Mundial, una opción que España descartó por falta de fechas disponibles, y que luego expresó disponibilidad exclusiva para el 31 de marzo, una jornada que terminó siendo inviable.
En ese marco, la cancelación no aparece solamente como un problema de agenda. También refleja una forma de gestión donde las disputas por localía, la puesta en escena y la lógica del poder terminan pesando más que la resolución práctica de un compromiso internacional de alto nivel. Cuando la dirigencia privilegia la pulseada antes que el acuerdo, el costo termina recayendo sobre el calendario, la organización y la imagen institucional del fútbol argentino.
La frustración es doble. Por un lado, porque se cae un cruce de enorme atractivo entre dos de las selecciones más importantes del momento. Por otro, porque vuelve a instalarse una pregunta incómoda sobre la capacidad de la AFA para administrar con seriedad eventos de escala global sin convertir cada negociación en un escenario de tensión política. UEFA, de hecho, agradeció públicamente a Qatar, al Real Madrid y a la federación española por la flexibilidad mostrada durante el proceso.
La Selección campeona del mundo seguirá adelante con su preparación rumbo al Mundial, pero la Finalissima quedó archivada entre excusas, tironeos y una conducción que otra vez deja más ruido que certezas.
