LA LISTA DE MEDIOS VINCULADOS A LA PROPAGANDA RUSA.

PERIODISTAS TRUCHOS_2

Anti Ucrania, Pro palestina, Pro irani, una posible guerra con chile, asi actuaba el bunker de desinformación rusa que limaba la democracia argentina a través de medios probados Kirchneristas.

El punto más delicado de la filtración no es únicamente la existencia de propaganda extranjera, sino la magnitud de su inserción en el ecosistema mediático argentino. La documentación difundida ubica a la Argentina como uno de los escenarios donde más recursos se destinaron para publicaciones periodísticas orientadas a instalar una narrativa funcional a intereses geopolíticos ajenos. El mecanismo fue simple y a la vez corrosivo: notas, columnas y análisis sobre temas sensibles de coyuntura local, presentados como periodismo corriente, pero integrados a una estrategia de influencia política.

La operación se desplegó entre junio y octubre de 2024 y abarcó más de 250 artículos en más de 20 medios digitales, con un desembolso de al menos 283.100 dólares para contenidos y otros 343.000 dólares en tareas de inteligencia, organización territorial y gastos operativos. Esa combinación revela que no se trató de colaboraciones aisladas ni de una simple afinidad editorial, sino de una arquitectura de intervención sobre la conversación pública.

La nómina de medios alcanzados por la documentación filtrada y la cantidad de artículos adjudicados a esta operación es la siguiente:

Diario Con Vos, 37

El Destape, 27

Diario Registrado, 26

Realpolitik, 20

Dos Bases, 19

C5N, 17

Big Bang News, 16

Política Argentina, 12

En Orsai, 11; A24, 10

La Patriada Web, 9

Ámbito, 8

El Ciudadano Web, 6;

Tiempo Argentino, 6;

Grito del Sur, 6;

Sección Ciudad, 5;

Infocielo, 3;

Infobae, 2;

El Cronista, 2;

Agenda Urbana, 2;

Data Clave, 1;

Ciudadano Agro, 1;

Contraste MDP, 1.

La distribución no es un detalle menor. Hay una diferencia clara entre apariciones esporádicas y una repetición intensa de publicaciones en determinados espacios. Ese patrón permite observar dónde la operación habría encontrado mayor receptividad o, como mínimo, menor capacidad de control editorial. En una democracia seria, esa pregunta no debería incomodar a nadie: un medio que publica contenido de origen opaco, con firmas desconocidas, falsas o difíciles de verificar, no solo expone su credibilidad, también expone a su audiencia.

También aparece otro dato preocupante: varios editores consultados negaron haber cobrado dinero y señalaron que los textos habrían sido acercados sin costo por terceros, mientras que muchos artículos carecían de autor o incluían identidades apócrifas, fotos tomadas de bancos de imágenes o perfiles construidos artificialmente. Aun en ese escenario, la responsabilidad editorial no desaparece. Publicar material sin origen claro ni validación suficiente no es una falla menor: es una puerta abierta a la manipulación.

El trasfondo político tampoco puede ignorarse. Durante años, buena parte del entramado cultural y militante ligado al kirchnerismo contribuyó a normalizar agendas internacionales ajenas a las prioridades argentinas. Ese desplazamiento del debate local hacia causas externas, muchas veces revestidas de épica ideológica, generó un terreno fértil para que operaciones de propaganda encontraran marcos ya disponibles, audiencias predispuestas y una narrativa previamente aceitadas por la izquierda radicalizada. La consecuencia fue una pérdida de foco sobre los intereses nacionales y una degradación adicional del debate público. Esta última lectura es una inferencia editorial apoyada en el patrón de contenidos y en el contexto político descripto por la investigación.

La discusión de fondo ya no pasa por un puñado de notas sueltas. Pasa por la vulnerabilidad de un sistema mediático que, en algunos segmentos, parece haber quedado expuesto a operaciones externas con capacidad de compra, infiltración temática y circulación encubierta. Cuando eso ocurre, el problema deja de ser periodístico y pasa a ser institucional. Porque una democracia puede soportar voces críticas, incluso sesgadas; lo que no puede tolerar sin costo es la colonización silenciosa de su espacio informativo.

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