ARBA DETECTÓ PROPIEDADES SIN DECLARAR EN PINAMAR Y CARILÓ: UNA TORRE DE 9 PISOS FIGURABA COMO TERRENO BALDÍO

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El relevamiento fue realizado por ARBA mediante cruces de datos catastrales, imágenes satelitales y controles presenciales. El resultado dejó al descubierto una práctica extendida: propiedades de alto valor que no reflejan su verdadera dimensión ni uso ante el Estado.

Según la información oficial, las irregularidades se detectaron en Pinamar y Cariló, dos de los mercados inmobiliarios más caros de la provincia. Allí, el nivel de evasión detectado no se vincula con pequeños contribuyentes, sino con desarrollos de escala y fuerte capacidad económica.

El caso de la torre declarada como baldío resume el problema: una construcción en altura, con servicios y unidades habitacionales, que durante años tributó como si no existiera. La maniobra permitió pagar impuestos mínimos en zonas donde el valor del suelo y de las edificaciones es uno de los más altos del país.

Desde el organismo recaudador señalaron que las propiedades serán reempadronadas, se reclamarán diferencias impositivas retroactivas y podrían aplicarse multas. El foco está puesto en corregir distorsiones que terminan cargando el peso fiscal sobre quienes sí cumplen.

Más allá del procedimiento técnico, el episodio vuelve a exponer un problema estructural: la tolerancia histórica a la evasión en sectores de alto poder adquisitivo, amparada muchas veces en controles laxos y falta de decisión política. Mientras el discurso público suele poner el acento en el contribuyente medio, estos casos muestran dónde se concentran algunas de las prácticas más costosas para el Estado.

El mensaje oficial apunta a marcar un límite: en zonas premium también se paga.