ATENTADO A CFK: UNA IRREGULARIDAD CLAVE REABRE DUDAS SOBRE LA INVESTIGACIÓN.

TELEFONO SABAG MONTIEL

La investigación por el atentado contra la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a quedar bajo la lupa tras detectarse que el teléfono celular de Fernando Sabag Montiel tuvo actividad en un shopping en un horario en el que ya se encontraba detenido.

El dato surge del análisis de antenas y registros de geolocalización incorporados recientemente al expediente. La información es, como mínimo, incompatible con la versión oficial de los hechos y plantea un interrogante central: cómo y por qué un teléfono vinculado al principal imputado siguió registrando movimiento cuando su titular estaba bajo custodia.

Las hipótesis que se abren no son menores. Desde un posible uso del dispositivo por parte de terceros, hasta fallas en la cadena de custodia o errores graves en los procedimientos iniciales. En cualquiera de los escenarios, el problema no es técnico: es institucional.

El atentado, desde el primer día, estuvo rodeado de zonas grises. Pruebas que se borraron, peritajes cuestionados y tiempos procesales poco claros erosionaron la credibilidad de una causa que, por su gravedad, exigía el máximo rigor judicial. Este nuevo dato no hace más que profundizar esa percepción.

Más allá del peso político del caso, el foco vuelve a estar en la calidad de la investigación. Un expediente de esta magnitud no admite improvisación ni descuidos. Cada irregularidad alimenta lecturas cruzadas, teorías interesadas y desconfianza social.

El episodio también expone un patrón recurrente: cuando la política y la Justicia se cruzan en causas sensibles, la verdad suele quedar atrapada entre errores, omisiones y disputas de poder. El resultado es una investigación que avanza, pero sin despejar del todo las dudas de fondo.

Por ahora, no hay explicaciones concluyentes. Pero el registro del celular activo mientras el imputado estaba detenido se suma a una lista de inconsistencias que mantienen abierto un interrogante incómodo: ¿se investigó todo lo que se debía investigar?