COLEGIOS PRIVADOS BAJO PRESIÓN: PIDEN SUBAS DE HASTA 81% EN LAS CUOTAS A DÍAS DEL INICIO DE CLASES

AUMENTO CLASES

El inicio de clases se acerca y el conflicto en la educación privada vuelve a escena. Las cámaras que agrupan a colegios privados solicitaron aumentos de cuotas de hasta el 81%, argumentando que los valores actuales quedaron completamente desfasados frente a la inflación, los salarios docentes y los costos operativos.

El reclamo se da en un momento especialmente sensible: con paritarias todavía en discusión, subas de servicios, alquileres y mantenimiento, muchas instituciones aseguran que ya no pueden sostener la estructura con los aranceles vigentes. Del otro lado, las familias enfrentan un escenario de ingresos ajustados y poca previsibilidad.

El problema no es nuevo, pero se agrava por un factor central: la fuerte intervención estatal en la fijación de cuotas, especialmente en los colegios con algún nivel de aporte público. Esa regulación, pensada para contener aumentos, termina generando atrasos que luego se traducen en pedidos abruptos y concentrados.

En términos reales, el sistema quedó atrapado entre dos tensiones. Por un lado, un Estado que durante años congeló o limitó actualizaciones en nombre del control inflacionario. Por otro, instituciones privadas que funcionan como empresas de servicios intensivos en trabajo, sin margen para absorber subas salariales y costos crecientes.

El resultado es previsible: cuando se libera parcialmente el corsé regulatorio, el ajuste llega de golpe. Y lo paga la clase media, que sostiene la educación privada como alternativa frente a un sistema público deteriorado.

Más allá de la cifra puntual, el conflicto vuelve a dejar al descubierto la falta de reglas claras y previsibles. Sin un esquema transparente de actualización, ni subsidios bien focalizados, el sistema educativo privado queda expuesto a crisis recurrentes que se repiten cada inicio de ciclo.

Mientras tanto, padres y madres quedan atrapados en una disyuntiva incómoda: aceptar aumentos difíciles de afrontar o replantear la escolaridad de sus hijos en un contexto donde las opciones tampoco sobran.