CONDENAN AL ANESTESIÓLOGO QUE SE DISTRAJO CON EL CELULAR Y PROVOCÓ LA MUERTE DE UN NENE DE 4 AÑOS
El tribunal dio a conocer este martes la sentencia contra el anestesiólogo acusado de haber provocado la muerte de un niño de cuatro años durante una cirugía, tras comprobarse que se distrajo con su teléfono celular mientras debía monitorear parámetros vitales críticos.
De acuerdo a lo probado en el proceso judicial, el profesional no prestó la atención que exige su rol específico dentro del quirófano, una función clave y permanente durante toda la intervención. Esa omisión fue considerada determinante en el desenlace fatal del caso.
La causa expuso con crudeza una problemática que atraviesa al sistema de salud: la banalización de protocolos básicos, la falta de controles efectivos y la naturalización de conductas incompatibles con la responsabilidad que implica trabajar con vidas humanas.
La sentencia marca un antecedente relevante al dejar en claro que la negligencia médica no es un error administrativo ni una simple falla técnica, sino una conducta penalmente reprochable cuando se vulneran deberes elementales de cuidado.
Más allá del caso puntual, el fallo interpela a instituciones, profesionales y organismos de control. En un contexto donde muchas veces el sistema protege corporativamente a sus integrantes, la decisión judicial pone el foco en las consecuencias reales de la desidia y la falta de compromiso profesional.
