DONALD TRUMP CONVOCA CUMBRE EN MIAMI PARA ARTICULAR UN BLOQUE LATINOAMERICANO FRENTE A CHINA
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles 11 de febrero la convocatoria de una cumbre presidencial en Miami con el objetivo de coordinar una estrategia regional que contrarreste lo que Washington describe como la expansión geopolítica y económica de China en América Latina.
La reunión está prevista para el 7 de marzo en el hotel Doral y, según fuentes diplomáticas, ya fueron invitados varios mandatarios del continente que comparten con Trump una agenda cercana a sus prioridades geopolíticas y económicas, entre ellos el presidente de Argentina, Javier Milei, junto con los jefes de Estado de Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras y Ecuador.
El llamado de Trump busca fortalecer vínculos políticos y económicos con gobiernos aliados, a la vez que contrarrestar la creciente influencia china en sectores claves como infraestructura, comercio e inversiones regionales. La Casa Blanca espera que la cita sirva para articular una postura común frente a Pekín y consolidar un frente occidental más coordinado frente a desafíos estratégicos crecientes.
CONTEXTO GEOPOLÍTICO
La iniciativa estadounidense se inscribe en un momento de creciente competencia entre potencias por la influencia global y regional. China ha intensificado su presencia en América Latina a través de acuerdos de financiamiento, comercio y proyectos de infraestructura, lo que ha generado preocupación en Washington y ha impulsado estrategias alternativas para frenar ese avance.
Para la administración Trump, la cumbre de Miami representa una oportunidad para reafirmar alianzas estratégicas en el hemisferio y contraponer su visión a la de Beijing, cuyo liderazgo regional ha venido ampliándose en los últimos años.
INVITADOS Y ALIANZAS
Entre los mandatarios invitados figuran líderes que, en distintos grados, han reforzado sus vínculos con Estados Unidos o comparten puntos de vista afines sobre temas de seguridad, comercio y política exterior en la región, consolidando una plataforma de cooperación que podría marcar un punto de inflexión en las relaciones interamericanas.
Este llamado se da en un momento en que la geopolítica hemisférica emerge como un factor clave en la agenda global, con Estados Unidos buscando reafirmar su centralidad estratégica ante la presencia de potencias externas como China y Rusia en América Latina.
