EL BOOM DE COMPRAS QUE MIRA EL MUNDO: POR QUÉ LOS ARGENTINOS SALEN A GASTAR CON LA APERTURA ECONÓMICA.
La mirada del Financial Times sobre el consumo argentino no es casual. El diario económico más influyente del mundo detectó un cambio que va más allá de una moda: el regreso del consumidor argentino al mercado global, luego de años de cepos, restricciones y distorsiones.
La apertura de la economía, con menos trabas a las importaciones y mayor previsibilidad en los precios, generó un efecto inmediato. Marcas internacionales como Apple, Lego o Stanley volvieron a ser accesibles —no necesariamente baratas— pero sí comparables en términos de valor con el resto del mundo. Ese dato es clave.
Durante años, el consumo estuvo dominado por una lógica defensiva: comprar rápido lo que se pudiera antes de que aumente, acumular bienes como refugio frente a la inflación o resignarse a productos de menor calidad. Hoy, el cambio es cualitativo: se compra porque se puede elegir.
El Financial Times destaca que este fenómeno no responde solo a ingresos más altos, sino a una modificación en las expectativas. Cuando el mercado deja de ser un laberinto de prohibiciones, el consumidor vuelve a planificar, comparar y decidir. Eso reactiva comercio, logística y servicios.
En términos estructurales, el dato es político y económico. El populismo sostuvo durante años que cerrar la economía protegía el consumo nacional. El resultado fue desabastecimiento, sobreprecios y pérdida de calidad. La apertura, en cambio, expone a las empresas locales al desafío de competir, pero también devuelve racionalidad al sistema.
Para ciudades como Campana, con fuerte presencia comercial e industrial, este cambio no es menor. Más movimiento económico, más oferta y más circulación de bienes impactan en empleo, servicios y actividad logística, directa o indirectamente.
El boom de compras no es una fiesta sin costos ni un fenómeno eterno. Pero sí es una señal: cuando el Estado deja de intervenir de manera arbitraria y el mercado recupera reglas claras, el consumo deja de ser un acto de supervivencia y vuelve a ser una decisión racional.
