ESCALADA SIN FRENO: ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS PROFUNDIZAN LOS ATAQUES SOBRE IRÁN Y APUNTAN A LA CÚPULA DEL RÉGIMEN.
La guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán suma un nuevo capítulo de alta intensidad. En las últimas horas, fuerzas israelíes confirmaron un ataque selectivo que habría eliminado a Ali Larijani, uno de los principales responsables de la seguridad nacional iraní y figura clave dentro del esquema de poder del régimen.
El operativo se inscribe en una estrategia más amplia: debilitar no solo la infraestructura militar iraní, sino también su conducción política. Desde el inicio de la ofensiva el 28 de febrero, los ataques apuntaron a instalaciones nucleares, bases de misiles y altos mandos, en una campaña coordinada con Estados Unidos que ya suma miles de objetivos alcanzados.
El dato no es menor. La eliminación sistemática de cuadros dirigentes revela un cambio de lógica: ya no se trata solo de disuasión, sino de alterar el equilibrio interno del régimen iraní, en un intento de forzar una reconfiguración de poder o incluso un colapso político.
Del lado iraní, la respuesta también escala. En las últimas jornadas se registraron ataques con misiles y drones contra objetivos estadounidenses en Irak y otras zonas del Golfo, además de amenazas que obligaron a países como Emiratos Árabes Unidos a cerrar su espacio aéreo.
El conflicto ya desbordó el plano bilateral. Hay impactos concretos:
- Suba global del precio del petróleo y riesgo energético
- Ataques a embajadas y bases en terceros países
- Presión de Estados Unidos sobre aliados para involucrarse militarmente
- Tensiones crecientes en rutas clave como el estrecho de Ormuz
En paralelo, informes militares indican que Israel logró destruir más del 60% de los lanzadores de misiles iraníes, reduciendo significativamente su capacidad ofensiva directa.
Sin embargo, esa ventaja táctica no garantiza una salida rápida. Irán mantiene capacidad de daño a través de milicias y acciones indirectas en toda la región, lo que convierte el conflicto en una guerra extendida, difícil de cerrar en el corto plazo.
El trasfondo es estructural: décadas de confrontación, desarrollo nuclear, financiamiento de grupos armados y una creciente lógica de choque directo entre potencias. La diferencia ahora es que ese enfrentamiento dejó de ser indirecto.
Hoy, el conflicto ya no se juega en las sombras. Se está definiendo, abiertamente, en el terreno militar y en la supervivencia misma del régimen iraní.
