IRÁN Y LA SOMBRA DE UN CAMBIO DE RÉGIMEN: ENTRE LA CALLE, LA CRISIS Y LA REPRESIÓN.
Desde fines de diciembre de 2025, Irán experimenta una ola de protestas sin precedentes que se extendieron por casi todas sus provincias. Inicialmente motivadas por la depreciación del rial, el aumento del costo de vida y la inflación galopante, las manifestaciones rápidamente se ampliaron a demandas políticas más profundas contra el régimen teocrático que gobierna desde 1979.
Las demandas de cambio político, libertad y reformas económicas proliferaron en las calles de más de 120 ciudades, en lo que analistas describen como la mayor ola de descontento popular desde la revolución que instauró la República Islámica.
REPRESIÓN Y COSTO HUMANO
La respuesta de las autoridades ha sido una represión violenta. Según distintos informes, cientos e incluso miles de manifestantes han muerto bajo disparos de fuerzas de seguridad y en masacres como la de Fardis, donde se reportaron decenas de muertos en un solo episodio de violencia estatal.
Además, el Gobierno ha impuesto apagones de internet y cortes en las comunicaciones para frenar la coordinación de las protestas y limitar la visibilidad internacional de los hechos.
Esta combinación de protestas masivas, represión brutal y censura recuerda otros momentos históricos de tensión, pero la amplitud y carácter continuo de las protestas actuales han llevado a muchos expertos a hablar de una crisis de legitimidad profunda del régimen.
¿CAMBIO DE RÉGIMEN O REFORMA?
La pregunta sobre un posible cambio de régimen no tiene una respuesta sencilla. En el escenario actual se esbozan variantes posibles, desde una continuación del régimen con ajustes, hasta un colapso parcial y un proceso de transición política:
- Colapso total del sistema teocrático: algunos analistas sostienen que la combinación de crisis económica, presión social generalizada y desgaste institucional puede conducir a la caída del régimen tal como existe hoy.
- Sustitución de liderazgo o ajustes internos: otra posibilidad involucra la sustitución de figuras clave o concesiones que no alteren la esencia del sistema político, con el objetivo de calmar las protestas.
- Movilización sostenida sin cambio inmediato de régimen: incluso con protestas masivas, sin un liderazgo claro, coordinación organizada y fracturas dentro de las fuerzas armadas o guardias de élite, el régimen podría sobrevivir aunque debilitado.
FACTORES QUE PESAN EN EL BALANCE
Internos:
- La legitimidad del Estado está en entredicho ante amplios sectores de la población, especialmente jóvenes y clases medias urbanas que rechazan la falta de libertades políticas.
- Las fuerzas de seguridad —incluido el cuerpo de la Guardia Revolucionaria— son claves: mientras sigan cohesionadas, pueden sustentar al régimen.
Externos:
- La presión internacional, sanciones y la posición de potencias como Estados Unidos y la Unión Europea condicionan tanto la economía como las opciones estratégicas del gobierno iraní.
- Cualquier intervención o respuesta internacional más directa —sea diplomática o de otro tipo— podría alterar drásticamente las dinámicas internas.
Socioeconómicos:
- La profunda crisis económica —con inflación elevada, caída del poder adquisitivo y pobreza creciente— alimenta el descontento y alimenta las protestas.
EL FACTOR HUMANO Y LA HISTORIA
La historia iraní demuestra que los movimientos por cambios políticos suelen requerir tanto un impulso social sostenido como fracturas en las estructuras de poder. A diferencia de momentos anteriores —como las protestas de 2009 o las de 2022— la amplitud del malestar actual, junto con la pérdida de confianza generalizada, sugiere que el régimen enfrenta su momento más difícil en décadas.
No obstante, incluso si el actual levantamiento no derriba de inmediato la República Islámica, ha modificado de manera irreversible la relación entre sociedad y Estado, dejando un legado de demandas que no podrán ser ignoradas sin consecuencias.
Balance:
No hay una certeza absoluta sobre un cambio inmediato de régimen en Irán, pero la combinación de crisis económica, protestas espontáneas de gran magnitud y desgaste de legitimidad coloca al país en una encrucijada histórica. El resultado dependerá tanto de la persistencia interna de las protestas como de la capacidad del régimen para adaptarse o reprimir sin perder cohesión interna. En cualquier caso, la situación de Irán en este momento —con demandas masivas de cambio político— constituye un punto de inflexión en su historia reciente.
Si querés, te armo una versión más corta para redes o una editorial con análisis prospectivo, con foco en qué podría significar un eventual cambio de régimen para la región y para Occidente.
