LA CLAVE PARA PERDER GRASA ABDOMINAL, SEGÚN LA CIENCIA.

GRASA ABDOMINAL_REDUCCIÓN

La grasa abdominal es una de las más difíciles de reducir y también una de las más riesgosas para la salud. Según especialistas citados en la nota, su presencia está estrechamente vinculada a procesos hormonales y metabólicos, más que a un problema puramente estético.

La evidencia científica indica que uno de los factores centrales es el estrés crónico. Cuando el cuerpo permanece mucho tiempo en estado de alerta, aumenta la producción de cortisol, una hormona que favorece el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal. Dormir mal, vivir acelerado y sostener rutinas sin descanso impacta directamente en ese mecanismo.

Otro punto clave es la calidad de la alimentación, más allá de las calorías. Dietas ricas en ultraprocesados, azúcares y harinas refinadas generan picos de insulina que promueven la acumulación de grasa visceral. En cambio, una alimentación basada en proteínas adecuadas, grasas saludables y fibra ayuda a regular el metabolismo y a reducir ese depósito graso.

El rol del entrenamiento de fuerza. A diferencia del cardio excesivo, el trabajo muscular mejora la sensibilidad a la insulina y eleva el gasto energético basal, lo que favorece la pérdida de grasa a largo plazo, incluida la abdominal.

Además, la ciencia subraya la importancia del descanso. Dormir menos de lo necesario altera las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, lo que aumenta el apetito y dificulta la pérdida de grasa, incluso si la persona entrena y “come sano”.

En síntesis, la reducción de la grasa abdominal no depende de soluciones mágicas ni de ejercicios aislados. La clave está en regular el estrés, dormir mejor, mejorar la calidad de la dieta y fortalecer la masa muscular, un enfoque integral que la ciencia respalda de forma consistente.