LA OPERACIÓN “TIERRAS”: HUMO K PARA TAPAR LA CORRUPCIÓN, EL ESCÁNDALO DE LA AFA Y PEGARLE A LOS INTENDENTES.

FAKE NOTE

En política, cuando varios medios publican lo mismo, con los mismos títulos, el mismo tono dramático y la misma bajada de línea, no estamos ante periodismo: estamos ante una operación.

Esta semana apareció de golpe una ola de publicaciones hablando de “alerta roja”, “territorio en peligro” y “entrega de tierras” en Campana y Zárate. El mensaje es simple, emocional y diseñado para generar bronca. Pero la pregunta clave es:

¿Por qué ahora? ¿Y por qué todos juntos?

Justo ahora, cuando:

  • El escándalo de la AFA vuelve a exponer las miserias del sistema.
  • Siguen apareciendo causas, denuncias y tramas de corrupción vinculadas al kirchnerismo.
  • Se están tocando cajas, privilegios y estructuras de poder que durante años fueron intocables.

UNA OPERACIÓN CON TRES OBJETIVOS

Esta movida no tiene un solo propósito. Tiene al menos tres:

  1. Correr la agenda nacional y sacar del centro los temas que incomodan al kirchnerismo.
  2. Volver a instalar el relato del enemigo externo, siempre útil para victimizarse.
  3. Desgastar la imagen pública de los intendentes de Campana y Zárate, pegándolos indirectamente a la idea de “entrega”, “descontrol” o “complicidad”.

No es casual que el ataque sea territorializado. No están hablando de Argentina en abstracto: están marcando distritos y responsables políticos concretos.

EL EGO QUE ARRUINA LA COARTADA

Hay un detalle que delata todavía más lo burdo de la maniobra: cuando el ego puede más que la inteligencia estratégica. En medio de una operación que pretende presentarse como “preocupación social” o “alerta ciudadana”, siempre aparece alguien que no resiste la tentación de figurar, de poner su nombre, su sello o su huella política, aun cuando eso arruina cualquier intento de disimulo. No lo hace por convicción ni por responsabilidad institucional: lo hace por necesidad de protagonismo. Y en ese gesto casi infantil, deja al descubierto lo que realmente hay detrás: no un reclamo genuino, sino una jugada política mal disimulada.

EL MANUAL DE SIEMPRE: INVENTAR UN ENEMIGO

El kirchnerismo aplica desde hace años el mismo libreto:

Antes fue el FMI.
Después los “fondos buitre”.
Ahora son “los extranjeros que se quedan con la patria”.

El mecanismo es conocido:

  1. Hay un problema propio grave.
  2. Se instala un tema emocional, fácil de explicar y difícil de discutir en serio.
  3. Se lo amplifica con medios afines, militancia digital y títulos catástrofe.
  4. Se corre la conversación pública.

EXTRANJEROS “BUENOS” Y EXTRANJEROS “MALOS”

La hipocresía es total.

Para el relato K:

  • Si el extranjero es amigo del poder → “inversión estratégica”.
  • Si el extranjero no responde al relato → “saqueo”, “entrega”, “colonización”.

No importa si invierte, produce o genera empleo. Importa si sirve o no para el relato.

EL TUFO IDEOLÓGICO QUE PREOCUPA

Este discurso no es solo populismo berreta. Tiene un trasfondo más oscuro.

Durante el gobierno de Alberto Fernández y en el kirchnerismo más duro se reinstaló una retórica donde:

  • “El capital internacional”
  • “Los poderes financieros”
  • “Los intereses extranjeros”

Se mezclan en un relato conspirativo clásico, muy parecido al que en otros momentos de la historia terminó en discursos abiertamente antisemitas en Europa.

No es una acusación liviana: es una advertencia. Están usando el mismo molde simbólico del enemigo externo, abstracto y todopoderoso.

¿HAY QUE DISCUTIR LA POLÍTICA DE TIERRAS?

Sí. En serio. Con datos. Con reglas claras. Sin slogans.

Pero lo que estamos viendo ahora no es un debate honesto.
Es una operación política.

No les importa Campana.
No les importa Zárate.
No les importa la tierra.



Cuando un espacio político necesita inventar enemigos externos y señalarlos en el mapa, es porque ya no puede defenderse de su propia corrupción.