PICADAS, DRONES Y REDES SOCIALES: LA IMPUNIDAD AL VOLANTE SOBRE GENERAL PAZ.

CARRERAS_GRAL_PAZ

Las picadas ilegales sobre la General Paz no fueron un hecho aislado ni improvisado. Según se desprende de la investigación, los participantes organizaban encuentros con “previas” que incluían consumo de alcohol y luego se trasladaban a la autopista para correr a alta velocidad, en plena circulación nocturna.

Lejos de ocultarse, los involucrados registraban las carreras y las difundían en redes sociales, construyendo una lógica de espectáculo que naturaliza el riesgo extremo y la violación sistemática de las normas de tránsito. La exhibición pública no solo funcionaba como incentivo, sino también como desafío abierto a la autoridad.

La intervención de drones permitió documentar las maniobras y coordinar operativos para identificar a los vehículos involucrados. Las imágenes muestran autos circulando a velocidades incompatibles con cualquier margen de seguridad, en un corredor clave por el que transitan miles de personas a diario.

El episodio deja al descubierto un problema más profundo: la percepción de impunidad. La combinación de controles intermitentes, sanciones que muchas veces no se ejecutan y una cultura que relativiza el peligro genera el escenario perfecto para este tipo de conductas.

Más allá de los operativos puntuales, el caso reabre el debate sobre la necesidad de políticas de control permanentes y sanciones efectivas. Las picadas no son una travesura ni un exceso juvenil: son un delito que pone en riesgo vidas y degrada la convivencia vial en uno de los accesos más transitados del país.