¿QUÉ PASARÍA SI EL CHAVISMO EMPIEZA A HABLAR Y APUNTA AL KIRCHNERISMO?
Con el régimen venezolano en retirada y sus principales figuras negociando o resistiendo según el caso, crece la posibilidad de que algunos sectores del chavismo empiecen a usar información sensible como moneda de cambio para mejorar su situación personal o judicial.
En ese contexto, vuelve a escena una pregunta incómoda: ¿qué pasaría si Caracas empieza a exponer en detalle la trama de relaciones políticas, diplomáticas y estratégicas que tejió durante años con gobiernos aliados de la región?
El eje Caracas–Buenos Aires–Teherán
Durante los años del kirchnerismo, Venezuela fue mucho más que un socio político: fue un aliado estratégico, financiero y geopolítico. Y al mismo tiempo, Caracas fue —y sigue siendo— el principal puente de Irán en América Latina.
En ese entramado, la Argentina quedó marcada por un antecedente gravísimo: el Memorándum con Irán por la causa AMIA, impulsado durante el gobierno de Cristina Kirchner y que tenía como objetivo “normalizar” relaciones con uno de los principales sospechosos del mayor atentado terrorista de nuestra historia.
Si desde Venezuela comenzaran a aparecer documentos, grabaciones o testimonios que indiquen que:
- Hubo intercambio de información sensible,
- Hubo coordinación política encubierta,
- O incluso movimientos logísticos, tecnológicos o de material estratégico canalizados vía Caracas hacia Teherán o viceversa,
la situación escalaría de inmediato a nivel de seguridad internacional.
El rol de Jorge Taiana
En cualquier reconstrucción seria de esa etapa, Jorge Taiana aparece como una figura clave: fue canciller y luego ministro de Defensa, es decir, ocupó dos de las áreas más sensibles del Estado en términos de relaciones exteriores y cooperación estratégica.
No se trata de una acusación, sino de un dato político objetivo: si hubiera revelaciones documentadas, su nombre estaría inevitablemente en el centro del análisis por el rol institucional que ocupó durante esos años.
Qué haría Estados Unidos
Para Washington, este tema es línea roja.
Estados Unidos considera a Irán y a sus redes en América Latina como una amenaza directa a su seguridad hemisférica. Si aparecieran indicios serios de que:
- Venezuela funcionó como hub de transferencia
- Y que gobiernos de la región miraron para otro lado o facilitaron políticamente esos vínculos
la respuesta no sería diplomática sino judicial, financiera y estratégica:
- Investigaciones internacionales
- Sanciones personales
- Bloqueo de activos
- Y presión directa sobre gobiernos y dirigentes involucrados
El impacto en Argentina
Un escenario así sería un terremoto político. No solo por el pasado, sino porque pondría en discusión algo mucho más grave:
si la política exterior argentina fue usada como parte de un tablero geopolítico ajeno a los intereses nacionales.
La causa AMIA, la muerte de Nisman, el memorándum con Irán y la alianza con el chavismo dejarían de ser capítulos sueltos para convertirse en partes de una misma historia.
La verdadera bomba
Lo más peligroso de este escenario no es el escándalo mediático.
Es otra cosa:
Que lo que hoy parece una sospecha política, mañana aparezca respaldado por archivos, rutas, nombres y fechas.
Y en ese caso, ya no estaríamos hablando de ideología, relato o grieta.
Estaríamos hablando de seguridad nacional y responsabilidades históricas.
