RÉCORD HISTÓRICO DE PRODUCCIÓN PETROLERA EN ARGENTINA EN MEDIO DE LA SUBA GLOBAL DEL CRUDO.

PETROLEO

La producción de petróleo en la Argentina alcanzó en enero un volumen récord de 4.262.675 metros cúbicos, el nivel más alto registrado en las estadísticas oficiales del país. El dato supera el récord previo de diciembre de 2025 y confirma una tendencia de crecimiento sostenido del sector energético.

Medido en barriles diarios, el país llegó a producir alrededor de 882.200 barriles por día, lo que representa un aumento del 16,5% respecto al mismo período del año pasado. El principal motor de esa expansión fue el desarrollo de Vaca Muerta, cuya producción creció un 35,5% interanual.

La formación neuquina explica gran parte del salto productivo. Solo la provincia de Neuquén concentró cerca del 70% del petróleo extraído en el país durante enero, con casi 3 millones de metros cúbicos de crudo producidos en ese mes.

El contraste aparece en otras provincias históricamente petroleras. Distritos como Chubut, Santa Cruz y Mendoza registraron caídas en su producción respecto del año anterior, lo que muestra un cambio estructural en el mapa energético argentino, cada vez más concentrado en el desarrollo no convencional de la cuenca neuquina.

El récord productivo coincide con un escenario internacional de fuerte tensión energética. La escalada del conflicto en Medio Oriente, particularmente en torno a Irán y el estrecho de Ormuz, empujó al alza el precio del petróleo en los mercados globales, ante el temor de interrupciones en el suministro mundial.

Ese contexto puede convertirse en una oportunidad para países exportadores de energía como la Argentina. Los precios más altos del crudo mejoran la rentabilidad del sector y pueden fortalecer las exportaciones, aunque también existe el riesgo de que el encarecimiento internacional de la energía impacte en los costos internos y en la inflación.

El crecimiento de la producción petrolera aparece así como uno de los pilares del nuevo esquema energético argentino, en un momento en el que el mercado global vuelve a estar condicionado por la geopolítica del petróleo.