TRES PERONISTAS ROMPEN EL BLOQUE EN EL SENADO Y EL OFICIALISMO QUEDA A UN PASO DE LOS DOS TERCIOS

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El Senado atraviesa un giro político de alto voltaje. Tres legisladores que integraban el bloque peronista decidieron abandonar esa bancada, debilitando al principal espacio opositor y acercando al oficialismo —articulado en torno a La Libertad Avanza— a una mayoría calificada que hasta hace poco parecía lejana.

La Cámara Alta, presidida institucionalmente por Victoria Villarruel, es un ámbito clave para la gobernabilidad. Allí se requieren dos tercios de los votos para designaciones estratégicas, acuerdos institucionales y eventuales procesos de remoción. Estar “al borde” de ese número no es un dato menor: modifica la capacidad de negociación y reduce el margen de bloqueo opositor.

El quiebre expone, además, tensiones internas dentro del peronismo. El bloque que responde a Unión por la Patria pierde cohesión en un momento donde la oposición necesita volumen político para condicionar la agenda del Ejecutivo. Las fracturas no solo debilitan la capacidad de resistencia parlamentaria, sino que también dejan al descubierto disputas de liderazgo y estrategias divergentes frente al gobierno nacional.

Desde el oficialismo y sus aliados provinciales, el movimiento es leído como una oportunidad para consolidar mayorías circunstanciales en votaciones sensibles. En un Congreso fragmentado, cada banca cuenta. Y cuando se trata de alcanzar los dos tercios, el número deja de ser simbólico y se convierte en herramienta de poder real.

El trasfondo es más profundo que una simple ruptura de bloque. La dinámica evidencia el proceso de reconfiguración del sistema político tras el cambio de signo en el Ejecutivo nacional. El peronismo, que durante años articuló mayorías disciplinadas, enfrenta ahora un escenario de dispersión y replanteo estratégico. Del otro lado, el oficialismo busca capitalizar esa fragmentación para avanzar en reformas estructurales y en la consolidación de su programa.

El Senado vuelve así al centro de la escena. Y con él, la discusión sobre hasta dónde llegará la nueva correlación de fuerzas y qué impacto tendrá en la estabilidad institucional y en la agenda legislativa de los próximos meses.