BRASIL ARRIESGA QUEDAR FUERA DE LA CARRERA GLOBAL POR LOS CENTROS DE DATOS Y LA TECNOLOGÍA
Brasil aparece cada vez más rezagado en la competencia internacional para consolidarse como un polo global de centros de datos y desarrollo tecnológico, un sector estratégico en la economía digital. A pesar de contar con una matriz energética relativamente limpia, un gran mercado interno y una posición geográfica favorable, el país no logra capitalizar esas ventajas.
El principal obstáculo señalado por inversores y analistas es la falta de reglas claras y estables. Los cambios regulatorios, la presión impositiva, la inseguridad jurídica y la interferencia política en sectores clave generan un clima de incertidumbre que desalienta proyectos de largo plazo, especialmente en una industria que requiere inversiones millonarias y previsibilidad.
En paralelo, otros países de la región avanzan con políticas más agresivas para atraer empresas tecnológicas, ofreciendo incentivos fiscales, marcos normativos simples y una clara señal de respaldo estatal al sector privado. En ese contexto, Brasil corre el riesgo de perder oportunidades estratégicas en favor de mercados más competitivos y ordenados.
La situación también expone un problema más profundo: la tensión entre un discurso oficial que promueve el desarrollo y la innovación, y prácticas que terminan reforzando el intervencionismo y el uso político del Estado. Sin una agenda consistente orientada a la eficiencia, la apertura y la confianza, el país podría quedar al margen de una de las transformaciones económicas más relevantes de las próximas décadas.
