CRISTINA KIRCHNER VUELVE A COMODORO PY Y EL KIRCHNERISMO BUSCA CONVERTIR LA INDAGATORIA EN UNA ESCENA POLÍTICA.
La audiencia está prevista para este martes 17 de marzo a las 9 de la mañana, en la Sala AMIA de los tribunales federales de Comodoro Py, donde el Tribunal Oral Federal N°7 le tomará declaración indagatoria a Cristina Kirchner en el juicio por la causa conocida como Cuadernos. La ex presidenta llegará en su vehículo particular y con custodia, mientras se organiza un operativo de seguridad tanto en su domicilio de San José 1111 como en el edificio judicial.
En paralelo, sectores del kirchnerismo preparan una movilización frente al departamento de la ex mandataria desde las 7 de la mañana. La consigna es acompañarla en la salida hacia Comodoro Py y esperar su regreso, sin trasladar la protesta a los tribunales. La convocatoria se canaliza a través del espacio “Argentina con Cristina”, donde confluyen agrupaciones políticas y sociales con fuerte presencia de La Cámpora.
La escena revela una mecánica conocida del kirchnerismo: convertir una instancia judicial en un hecho político y militante, con el objetivo de condicionar el clima público alrededor de una causa de enorme gravedad institucional. La estrategia busca correr el eje de la discusión, desplazar el foco del expediente y reinstalar la narrativa de persecución en lugar de responder sobre las acusaciones que investigan un presunto sistema de recaudación ilegal vinculado a la obra pública durante los gobiernos kirchneristas.
La causa se originó a partir de los cuadernos de Oscar Centeno y derivó en decenas de declaraciones de empresarios bajo el régimen de imputado colaborador, con más de ochenta acusados entre ex funcionarios y hombres de negocios. La fiscalía sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner funcionó un mecanismo sistemático de cobro de sobornos a empresarios que buscaban contratos con el Estado.
En el entorno de Cristina Kirchner aseguran que la citación presencial tiene un propósito simbólico y mediático, y sostienen que se busca “la foto” de la ex presidenta en el banquillo. También plantean que el juicio atraviesa presiones para acelerarse y que la exposición pública de la audiencia coincide con un contexto político sensible para el oficialismo nacional. Desde esa lógica, intentan presentar la indagatoria como una maniobra de “pan y circo”, una fórmula que vuelve a poner en primer plano el recurso clásico del kirchnerismo: denunciar conspiraciones cada vez que la Justicia avanza sobre hechos de corrupción.
Del otro lado, el tribunal sostiene que la presencialidad responde a reglas básicas del proceso penal, como la oralidad, la inmediación y el derecho de defensa. Ese contrapunto resume el clima de fondo: para la Justicia, se trata de una etapa ordinaria del juicio; para el kirchnerismo, de una oportunidad para reordenar a su militancia y convertir la citación en una demostración política.
Todavía no está definido si Cristina Kirchner hablará durante la indagatoria o si reservará su exposición para otro momento del proceso. Pero cualquiera sea la decisión, la jornada del martes volverá a mostrar hasta qué punto en la Argentina la corrupción, la impunidad y la construcción de relato siguen mezclándose con la política partidaria. Cuando una causa judicial de esta magnitud se transforma en acto militante, el problema ya no es sólo penal: también es institucional.
