ALPINE SACÓ A PISTA SU AUTO 2026 DE FÓRMULA 1 Y BRIATORE ENVIÓ UN MENSAJE CLAVE.

FRANCO COLAPINTO_ALPINE

Alpine dio el primer paso visible hacia la temporada 2026 al sacar a pista su nuevo auto en una jornada de pruebas privadas. Aunque el equipo no difundió material oficial, un video captado desde el exterior del circuito comenzó a circular y confirmó que el proyecto ya está en fase activa, en línea con el profundo cambio reglamentario que redefinirá la Fórmula 1 a partir del próximo año.

El monoplaza responde a un contexto técnico completamente nuevo: autos más livianos, mayor protagonismo de la energía eléctrica y un rediseño aerodinámico que obligará a los equipos a repensar conceptos desde cero. En ese escenario, Alpine busca recuperar competitividad tras varias temporadas irregulares, marcadas por cambios de dirección, resultados discretos y falta de identidad deportiva.

El mensaje de Flavio Briatore no fue casual. El histórico dirigente, nuevamente influyente dentro de la estructura, utilizó un tono breve pero contundente para dejar en claro que el foco está puesto en construir un proyecto serio, competitivo y sin excusas. Su intervención apunta tanto hacia adentro del equipo como hacia el paddock, donde Alpine intenta reposicionarse como un actor relevante y no simplemente como un participante de mitad de tabla.

La reaparición de Briatore también tiene una lectura política dentro de la Fórmula 1. Su figura representa poder, experiencia y una lógica de gestión pragmática, muy distinta al discurso corporativo que predominó en los últimos años. En un contexto donde los grandes equipos ya trabajan desde hace tiempo en 2026, Alpine necesita recuperar autoridad interna y credibilidad externa.

La salida a pista del auto no garantiza resultados inmediatos, pero sí marca una señal: el equipo entendió que el margen para improvisar se terminó. Con un reglamento que baraja y da de nuevo, Alpine apuesta a no quedar nuevamente relegado por errores de planificación.

El desafío será transformar este primer paso técnico en un proyecto consistente. En la Fórmula 1 moderna, el éxito no depende solo del auto, sino de la capacidad política, organizativa y estratégica para sostener un rumbo. Alpine empezó a moverse. Ahora deberá demostrar que aprendió de sus propias fallas.