Estados Unidos sancionó a Cristina Kirchner y la corrupción Kirchnerista, no pueden ingresar a Estados Unidos.

La decisión del gobierno de EE.UU. de sancionar a Cristina Fernández de Kirchner marcándola como “corrupta” e impidiéndole el ingreso al país fue interpretada como un gesto político claro de respaldo a Javier Milei y como parte de una estrategia de alineamiento con Donald Trump, en plena campaña electoral estadounidense.
La sanción fue comunicada por el Departamento de Estado bajo la figura de “señalamiento público por corrupción significativa”, una categoría inusual que suele utilizarse como advertencia política. Según fuentes diplomáticas, la movida fue trabajada en conjunto con la administración de Milei y no responde a un hecho puntual reciente, sino a un mensaje contundente hacia la interna argentina: el kirchnerismo, para EE.UU., representa un pasado con el que no se negocia.
En paralelo, Milei consolida vínculos con el sector republicano más duro en EE.UU., especialmente con figuras cercanas a Trump. El Gobierno argentino recibió la sanción como un espaldarazo y, aunque no lo hizo oficial, dejó trascender su satisfacción.
El kirchnerismo reaccionó con dureza, acusando a Milei de impulsar la medida y denunciando una “persecución internacional”. La expresidenta aún no se pronunció directamente, pero su entorno habla de una operación política coordinada.
La nota destaca que este episodio refleja un realineamiento del poder internacional en América Latina, con Milei buscando instalarse como socio estratégico de una eventual nueva administración Trump. También marca un antes y un después en la forma en que EE.UU. interactúa con actores políticos argentinos: la sintonía con Milei ya no es solo económica, sino también ideológica.